A Random Image
A la memoria de mi abuelo: Alfonso Barbecho Rodríguez
(13 enero 1913 / 8 julio 2007)
Locations of visitors to this page Miembro de Exit

Agradecimientos

Dicen que todo pequeño grumete necesita de un buen capitán para que le enseñe la profesión de marinero. Tuve la suerte de tener, no uno, sino dos capitanes los que me enseñaron y guiaron en este viaje transoceánico de mi investigación. Ha sido una odisea a través de un mar calmo que me trasladaría a un corto exilio voluntario por tierras argentinas. Allí anclaría mi pequeña barcaza, siendo allí donde me ofrecieron un asilo cariñoso favoreciendo, de esta manera, mi búsqueda en el querer aprender acerca del exilio republicano.

Lo que inicialmente empezó como un pequeño grupo de colaboración en tierras peninsulares pronto se convertiría en un amplio grupo de marineros que, desde ambas partes, pusieron en marcha el engranaje de un enorme motor, del ahora sí, mi buque de la investigación. Por lo tanto, hablar del presente trabajo sin mencionar a cada una de aquellas personas que navegaron conmigo, desde el mismo día en que decidí embarcarme en esta ventura, no haría honor a las páginas aquí escritas. A ellos les debo todo, y a ellos van dedicadas cada una de estas letras. Gracias por hacer soplar un viento favorable que empujaría mi embarcación hacia lo que hoy os presento.
Ellos son: Francisco Tovar Blanco y María Liliana Da Orden (Directores), Anna Agustí, Emili Junyent, Lidia Martín, Eduard Vives, Albert Velasco, Victoria Lara, Jordi Sanahuja, Antonio Hijazo, Antonio Sánchez, Roser Prim, Maurizio y Valeria Toscano. A la Generalitat de Catalunya por confiar en mi nuevo proyecto de investigación; al Departamento de Filología Clásica, Francesa e Hispánica de la Universitat de Lleida por acogerme en su grupo; asimismo, al Área de Prehistoria e Historia Antigua de la misma Universidad por mostrarme su apoyo moral.

En la tierra del tango, el trato amical ofrecido por los diferentes archivos consultados merecen mi entera gratitud: el Archivo Museo Histórico Municipal Roberto Barili, con especial cariño a Míriam de la Sierra; el Archivo Particular del Sr. Teodoro Juan Bronzini; finalmente, el Archivo de Historia Oral del Departamento de Historia, Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata. A su vez, los diferentes centros regionales de Mar del Plata que me acogieron, “como una más”, en su seno: al Club Español con especial cariño a su presidente, Antonio Valencia, y a todos aquellos socios con los que compartí agradables tertulias y cenas; al Centro Asturiano y su presidente, Constantino Vázquez Fernández y, sobre todo, a su secretaria María del Carmen Príncipi; finalmente, al Centro Republicano Español, colectividad toda, y en especial a su presidente Manuel Hibernón. No olvido a quienes pusieron voz a la memoria: Domingo Seijo Pi Ferrer, Antonio Nájar Utrera y su mujer Aurora Molina Linares, Liberto Álvarez Fernández, L. M. P. y, por último, a Andrés Fernández Díaz quien falleció en el transcurso de esta investigación. A mi colega marplatense, Jerónimo Boragina, por su ayuda prestada.

Pero no todo fueron ayudas académicas, por suerte y por fortuna, más de un amigo argentino supo escuchar mis alegrías, inquietudes y miedos con respecto a esta investigación: Brenda Lía Lucero, Paula Bracciale y Amaya Etchegaray.
Por último, a mi familia por respetar mi decisión.

Inicio